miércoles, 19 de junio de 2013

El déficit comercial se redujo en España un 59,4%, pero el déficit energético sigue siendo un lastre para la economía.


El déficit comercial alcanzó los 5.690,2 millones de euros en los cuatro primeros meses del año, lo que supone un descenso del 59,4% respecto al mismo periodo del año anterior, según los datos del Ministerio de Economía y Competitividad.

Este resultado fue consecuencia del aumento del 7,5% de las exportaciones, hasta los 76.983,7 millones de euros, mientras que las importaciones cayeron un 3,5% y sumaron 82.673,2 millones de euros.

El superávit no energético se incrementó fuertemente para pasar de 2.310,8 millones de euros entre enero y abril del año pasado a 9.621,1 millones en el mismo periodo de este año. El déficit energético, por su parte, se redujo un 6,2% interanual.



Ya hemos realizado recortes, aumentado las exportaciones y reducido las importaciones, tal vez, y a la vista de los datos presentados una y otra vez sobre el balance comercial español, una buena receta para dar solución a los problemas económicos de este país podría ser que todos y cada uno de los ciudadanos que residen en España sean conscientes de la dependencia energética exterior de este país y que tanto el gobierno como los ciudadanos apliquemos en la medida de los posible el ahorro energético y sobre todo la eficiencia energética

lunes, 17 de junio de 2013

¿De dónde obtendremos la energía del futuro?

Investigadores de todo el mundo trabajan con la premisa de que los combustibles fósiles tienen fecha de caducidad. Existen indicios para pensar así, aunque a muy largo plazo. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) reconoció hace un par de años que el petróleo, la principal fuente de energía del mundo, había llegado a su cénit de producción (en 2005). Esto haría que la era del petróleo barato o peak oil habría terminado. No obstante, en los últimos tiempos el desarrollo del fracking ha abierto una nueva ventana de energía, que cuenta con Estados Unidos como principal promotor. El futuro proyecta precios más altos de los hidrocarburos, por lo que la búsqueda de energías propias se torna imprescindible para los países con una elevada dependencia energética. Es el caso de España.

Nuestro país fue pionero en el desarrollo de energías verdes. Hoy es raro circular por las carreteras españolas sin toparse con un parque de molinos de viento o de placas solares. Como ocurre con el Ave, España es ejemplo para el mundo en energías renovables, un sector en el que las empresas españolas son líderes internacionales. Su crecimiento ha estado sostenido en inversiones millonarias comprometidas por el Estado –en forma de primas-, que han sido rectificadas, lo que está poniendo en peligro la viabilidad de miles de proyectos y la solvencia de muchos particulares que dedicaron todos sus ahorros con la garantía de un real decreto.

Pocos son los que cuestionan las energías renovables. Muchos más los que están en contra de un desarrollo ligado a sumas tan cuantiosas. “Todos queremos renovables, pero con un crecimiento ordenado; que entren progresivamente en el sistema y con incentivos, para que poco a poco sean competitivas, como está ocurriendo con la eólica, pero no sin control, como sucedió con la fotovoltaica, con primas desorbitadas, que han conseguido que quiebre el sistema”, señala un experto.

Pero, más allá de este debate, el descubrimiento de nuevas fuentes de generación que reduzcan la dependencia de energías contaminantes es un objetivo de cualquier país. Instituciones, universidades y empresas de todo el mundo dedican esfuerzos a esta búsqueda. Detrás del molino o de la placa solar, como ocurre con todas las tecnologías, hay un enorme consumo de I+D+i. Gracias a este esfuerzo las renovables van mucho más allá de los parques eólicos o las plantas solares. Los hallazgos de los últimos años son constantes y cada vez sorprende menos descubrir cómo la energía puede surgir del material más inesperado. Estos son sólo unos ejemplos:

BAILANDO SOBRE LOS WATIOS

¿Se imagina generar electricidad mientras baila en una discoteca? Esto es lo que ha conseguido la empresa holandesa Energy Floors con unos paneles que hacen las veces de baldosas en las pistas de baile. Al pisarlas, se desplazan unos 10 milímetros, y el movimiento activa un generador que tienen instalado, de forma que transforma la energía cinética en eléctrica. Cada persona puede generar entre 5 y 20 watios y la electricidad puede utilizarse para la iluminación del local y el sonido. Ya está funcionando en el Night Club Temple de San Francisco (EEUU), pero no sólo es válido para discotecas; también se pueden instalar en centros comerciales y en todos aquellos lugares con un tránsito de personas elevado, según recoge portalnet.cl.




EL HUESO DE ACEITUNA NO SE TIRA

Los huesos de aceituna ya no tienen por qué ir directos a la basura. Científicos andaluces han desarrollado un método para obtener biocombustible a partir de los carozos. Con 100 kilos de huesos de aceitunas se pueden obtener 5,7 kilogramos de etanol, una cantidad significativa si se tiene en cuenta que cada año se desechan cerca de tres millones de toneladas de carozos en España.

Probiosur, consorcio creado a partir de la unión de las empresas Aceites del Sur-Coosur y García Munté Energía, ha inaugurado recientemente su planta de producción de hueso de aceituna con destino a la producción de energía. Antes, el Hotel Sierra de Cazorla, en Jaén, ya sustituyó el gasoil y el gas natural de sus calderas de calefacción por huesos de aceituna, que atesoran un poder calorífico de 4.700 kW/h por kilogramo. Y también hay particulares que los utilizan para en sus propias casas.



ORUJILLO A LA JAPONESA

La capacidad para generar energía de la aceituna no termina en el hueso. Un sistema japonés, denominado Kurata, descubrió cómo obtener biocarburantes a través del residuo de orujillo (desecho de la aceituna). La primera planta que utiliza el sistema nipón y que genera biocombustibles de segunda generación (su origen no es de materias primas destinadas a alimentación) se inauguró hace dos años en Cañete de las Torres, en Córdoba, donde hay se produce mucho orujillo. Inicialmente, la instalación tenía una capacidad de producción de 10.000 toneladas al año de biocombustible, utilizando 30.000 toneladas de orujillo.



LA PINTURA FOTOSINTÉTICA

Varios estudios en desarrollo han descubierto cómo crear una pintura capaz de producir electricidad a través de la energía solar. Uno de los proyectos más avanzados ha sido desarrollado por un grupo de investigadores de la Universidad de Notre Dame (EEUU), que han generado una pintura compuesta de nanopartículas de dióxido de titanio recubiertas con sulfuro de cadmio o seleniuro de cadmio, en suspensión en una mezcla de agua y alcohol, que aplicada a superficies conductoras puede generar electricidad. Así, las casas o los coches podrían producir su propia electricidad. Se trata de un proceso que imita la fotosíntesis de las plantas y al carecer de silicio es más barato que las placas solares fotovoltaicas convencionales.



LAS ZANAHORIAS DESCARTADAS

Un grupo de investigadores de España y Argentina, en concreto de la Universidad Nacional Española a Distancia (UNED), la Universidad Nacional del Litoral (UNL), la Universidad del Centro Educativo Latinoamericano (UCEL) y el Instituto de Catálisis y Petroleoquímica (CSIC), están diseñando un proceso que permitiría producir etanol a partir de las zanahorias descartadas para la comercialización por no cumplir los requisitos de forma y tamaño. Obtener bioetanol por fermentación es un método muy utilizado con diferentes sustratos orgánicos pero hasta ahora no se había empleado con zanahorias, cuya producción anual alcanza las 420.000 toneladas en España, de las que alrededor del 20%, unas 84.000 toneladas, son desechadas.

El primer paso del proceso consiste en preparar el mosto. Se procesa la zanahoria en trozos muy pequeños y se somete a una hidrólisis enzimática, con una ruptura de las moléculas de mayor tamaño, formadas por glucosa. Así, el azúcar de los tejidos queda libre para ser consumida por las levaduras. A continuación tiene lugar la fermentación etílica, donde se utilizan levaduras –similares a las empleadas para producir vino, cerveza e incluso de pan– que son capaces de transformar el azúcar presente en el mosto, en etanol y dióxido de carbono. Por último, el etanol es purificado por destilación.



ALGAS MARINAS

Las algas marinas son objeto de estudio desde hace años por sus cualidades para generar biocombustibles y últimamente ha habido nuevos pasos hacia el denominado biopetróleo. Después de años de investigaciones en colaboración con la Universidad de Alicante, la empresa Bio Fuel Sistems ha puesto en marcha en la ciudad ilicitana su primera planta de producción de biopetróleo, similar al petróleo fósil. El proceso se ejecuta en unos días y se nutre de la energía solar y del dióxido de carbono atmosférico.


lunes, 20 de mayo de 2013

España en el mapa energético de Europa.

Nuestro país, el quinto que más electricidad produce de la Unión Europea (UE), por detrás de Alemania, Francia, Reino Unido e Italia, no focaliza especialmente su generación en una fuente. Esto le permite presentar un mix energético equilibrado, aunque en los últimos tiempos la entrada masiva de energías renovables, unido a la caída de la demanda (extensible a toda Europa) ha provocado una rebaja  sustancial en la aportación de las centrales térmicas. Falta, eso sí, que ese equilibrio en las fuentes se traduzca también en la factura, ya que el déficit de tarifa no remite y persiste uno de los principales caballos de batalla del Gobierno.

POTENCIA INSTALADA


GENERACIÓN ELÉCTRICA



Frente a lo que han hecho otros países tras el accidente en la central japonesa de Fukushima, España mantiene su apuesta por la energía nuclear. Con matices, eso sí, porque la construcción de nuevos reactores está paralizada, al igual que ocurre en otros Estados Miembro como Austria, Holanda, Polonia o Alemania. Su peso en el mix español no es tan elevado. De hecho, es inferior a la media europea. En concreto, las instalaciones atómicas aportan el 7,4% de la potencia instalada y el 19,4% de la electricidad generada, según los datos correspondientes a 2012 de la patronal europea de compañías eléctricas Eurelectric.

De los Veintisiete, hay 14 países que tienen centrales nucleares (ver cuadro). A estos se añade Irlanda, que aunque no cuenta con ninguna planta en su territorio, se nutre de la electricidad que generan las instalaciones británicas. Francia es el país nuclear por excelencia. El 77,7% de su electricidad procede de esta fuente, dejando apenas hueco para la termoeléctrica (9,5%), la hidráulica (9,3%) y el resto de energías limpias (3,5%). Le siguen, en términos relativos, Eslovaquia (54,3%) y Hungría (43,9%). Alemania, que tras Fukushima inició un plan para cerrar progresivamente todas sus plantas, redujo el peso de la nuclear al 17,6% el año pasado.

De media, la energía atómica representa más de una cuarta parte del total (el 26,2%). España, con el 19,4%, ocupa el 11º puesto, que podrá ser inferior si se confirma el cierre de la central de Santa María de Garoña (Burgos) en julio –Nuclenor, la empresa propietaria, ha pedido este viernes una prórroga para tomar una decisión–.



Por el contrario, nuestro país –y Europa– es cada vez más renovable. Así lo ordena la Comisión Europea, que proyecta un objetivo común para los Veintisiete del 20% en 2020, un porcentaje que casualmente coincide con el fijado para España.

En 2012, siempre según los datos de Eurelectric, las renovables representaban el 20,6% de la electricidad generada, el doble que la media europea (10,4%).



Al calor de las suculentas primas se han desarrollado en los últimos años tecnologías como la fotovoltaica y la termosolar, cuyos precios aún son superiores a los de las fuentes convencionales. Dentro de las energías limpias, la eólica acapara el 72,9% del total de la electricidad generada. De hecho, los molinos de viento representan una quinta parte de la capacidad instalada en España, siendo el tercer país de Europa tras Dinamarca (29%) y Portugal (22%). Con todo, la rebaja de las primas y la moratoria, temporal, que han aprobado los últimos gobiernos para luchar contra el déficit de tarifa han frenado el crecimiento de las energías limpias.

Las condiciones meteorológicas y geográficas son determinantes para la estrategia renovable de los países. España o Portugal son países con periodos de tiempo prolongados de sol y, por tanto, el desarrollo de las tecnologías solares es más propicio que en Dinamarca o Suecia.
Lo mismo ocurre con la hidráulica, otra fuente limpia que aportó el 11,5% de la electricidad producida en España el año pasado. Su desarrollo está supeditado a una orografía muy específica (saltos), lo que hace que países como Malta o Chipre apenas utilicen esta tecnología.



En conjunto, la hidroeléctrica y el resto de renovables suponen el 32,2% de la producción total en España (el 44,9% de su potencia instalada), porcentaje muy superior al del conjunto de los Veintisiete, que se sitúa ligeramente por encima del 21%. Nuestro país ocupa el noveno puesto. Austria es el país más verde de Europa. El 67% de su electricidad procede de fuentes limpias, principalmente de plantas hidroeléctricas (58,5%). Le siguen Suecia (51,8%), Letonia (49,15%), Portugal (47,45%) y Dinamarca (41,32%). En el polo opuesto se sitúan Malta, que no tiene generación renovable, Bélgica (5,95%), Hungría (5,97%), Chipre (6%) y República Checa (6,05%).



La cuarta pata de los sistemas eléctricos europeos, la más importante, porque representa, junto con la nuclear, la principal garantía de suministro, es la termoeléctrica. Son las centrales que producen electricidad a través de combustibles fósiles, como gas y carbón, y, por tanto, más contaminantes. Representa el 50,8% de toda la potencia instalada en la Unión Europea y el 51,9% de la generación. En España, su peso es ligeramente inferior: 47,7% y 48,4%, respectivamente.

Hay países que se abastecen casi completamente de electricidad termoeléctrica, como Malta (100%), Chipre (94%), Polonia (92,94%), Estonia (90%), Irlanda (88,98%), Holanda (85,14%) y Grecia (84,74%). Por el contrario, Suecia (4,37%) y Francia (9,46%) apenas se nutren de esta tecnología.


Fuente gráficos: Eurelectric

viernes, 3 de mayo de 2013

Baterias de Ion-Litio, un nuevo material para el cátodo, el silicio-grafeno.

Hace 4 meses nos llegaba la noticia de un nuevo material para el cátodo, el silicio-grafeno, que auguraba grandes mejoras para las baterías de ion-litio; multiplicar por tres la capacidad de las tecnologías actuales y extender la vida de las baterías hasta de los 5000 ciclos de descarga profundos. Sus creadores decían entonces que el producto estaba listo para salir al mercado, pero calculaban que tardarían 2 años en tenerlo listo.

Sin embargo, dada la gran demanda del mercado de baterías, tanto para aparatos electrónicos como para coches eléctricos e híbridos, el proceso de salida al mercado se ha acelerado y se espera que esté listo para su comercialización en los Estados Unidos en 2014, gracias a un acuerdo entre el departamento de energía estadounidense y la empresa de baterías californiana California Lithium Battery (CalBattery).

Representación artística del grafeno.


CalBattery fue en su día la encargada de combinar los avances en materiales para baterías de ion-litio con el nuevo ánodo de silicio-grafeno desarrollado por el laboratorio nacional Argonne del departamento de energía. En Octubre del año pasado dieron a conocer los resultados de un test independiente que demostraba que usando silicio-grafeno son capaces de lograr una densidad energética de 525Wh/kg, con una capacidad del ánodo que se dispara hasta los 1.250mAh/g, lo que supone multiplicar por 3 las densidades energéticas y por 4 la capacidad del ánodo de las baterías actuales.

Para ello Argonne deposita nanoparticulas de silicio entre las capas de grafeno usando una avanzada técnica de deposición en fase gaseosa que evita los problemas relacionados con los cambios de volumen en los métodos tradicionales permitiendo el uso de silicio, que tiene una capacidad de absorción de átomos de litio 10 veces superior a los materiales usados en los ánodos convencionales.

Por otro lado, Showa Denko K.K. (SDK) ha comenzado la producción en masa de su resina “polysol LB Series” para baterías de ion-litio. El Polysol presentado por SDK es una resina acuosa, que además de suponer un impacto menor para el medio ambiente durante su producción y una reducción de gastos aseguran que extenderá la vida de las baterías de ion-litio actuales y aumentará su capacidad.

La resina es un aglutinante que se encarga de mantener el contacto el material activo del ánodo (o del cátodo) y los aditivos, además de favorecer el contacto entre las diferentes partes de la batería. Sin embargo las resinas utilizadas habitualmente, como el caucho estireno-butadieno o el polifluoruro de vinilideno, se deteriora fácilmente con los cambios de temperatura y pierden sus cualidades, algo que se ha mejorado con el nuevo producto.

Este producto está pues ya disponible, lo cual tendrá una repercusión inmediata en la producción y precio de las baterías actuales. A pesar de que la llegada de los ánodos de silicio-grafeno ensombrecerá estos pequeños avances, hay que esperar a ver los precios de los diferentes productos finales para ver cuales cubrirán las diferentes demandas del mercado. En cualquier caso dos buenas noticias, especialmente la primera, que nos hace soñar con vehículos eléctricos con autonomías similares a los coches de combustión.

martes, 2 de abril de 2013

La energía eólica, cinco meses como principal generadora del sistema eléctrico.


La energía eólica se situó en marzo, por quinto mes consecutivo, como la primera tecnología del sistema eléctrico, con más del 25 % de la generación total (5.856 GWh), según la Asociación Eólica Empresarial (AEE).

Esa cantidad supone un aumento del 53,7 % con respecto al mismo mes de 2012.

Gracias a los fuertes vientos registrados entre el 1 de noviembre de 2012 y el 31 de marzo pasado, la energía eólica generó 27.656 GWh, suficiente para abastecer el 26% de la demanda eléctrica peninsular en ese periodo, han indicado los empresarios del sector.

En esos cinco meses, la segunda tecnología fue la energía nuclear, con 23.627 GWh (el 22,3% de la demanda), seguida del carbón con 14.971 GWh.

La demanda eléctrica peninsular se situó en marzo en 21.205 gigavatios hora (GWh), lo que supone una caída del 0,7 % en comparación con el mismo mes de 2012, y un descenso acumulado en el consumo del 4,6 % en el primer trimestre, según datos provisionales de Red Eléctrica de España. EFECOM.